Un proyecto de vivienda en Bogotá, donde la arquitectura, la naturaleza y el bienestar se integran para transformar la forma de vivir la ciudad.
Un proyecto de vivienda en Bogotá, donde la arquitectura, la naturaleza y el bienestar se integran para transformar la forma de vivir la ciudad.
Vita 119 se ubica en el norte de Bogotá, en un entorno que equilibra ciudad, calma y cercanía a lo esencial. Frente a la Fundación Santa Fé, es un lugar elegido no solo por su localización, sino por la calidad de vida que ofrece y por la forma en que dialoga con el proyecto.
Aquí, la vida cotidiana se mueve con fluidez: servicios de salud, zonas verdes, espacios de bienestar, comercio de cercanía y vías de conexión conviven con una atmósfera residencial tranquila y cuidada.
La ubicación de Vita 119 permite habitar con mayor calma, sin renunciar a la conexión con la ciudad. Un lugar que acompaña los ritmos de la vida contemporánea y refuerza la experiencia de bienestar que define el proyecto.
Calle 119 con Carrera 9A
Usaquén, Bogotá D.C.
Vita 119 se ubica en el norte de Bogotá, en un entorno que equilibra ciudad, calma y cercanía a lo esencial. Frente a la Fundación Santa Fé, es un lugar elegido no solo por su localización, sino por la calidad de vida que ofrece y por la forma en que dialoga con el proyecto.
Aquí, la vida cotidiana se mueve con fluidez: servicios de salud, zonas verdes, espacios de bienestar, comercio de cercanía y vías de conexión conviven con una atmósfera residencial tranquila y cuidada.
La ubicación de Vita 119 permite habitar con mayor calma, sin renunciar a la conexión con la ciudad. Un lugar que acompaña los ritmos de la vida contemporánea y refuerza la experiencia de bienestar que define el proyecto.
Calle 119 con Carrera 9A
Usaquén, Bogotá D.C.
Déjanos tus datos y uno de nuestros asesores se pondrá en contacto contigo para brindarte información personalizada sobre el proyecto.
En VITA 119, contamos con Certificación EDGE Advance, un estándar internacional que respalda nuestro compromiso con la eficiencia en el uso de energía, agua y materiales, integrando decisiones conscientes en cada etapa del proyecto. Esta certificación garantiza que nuestros proyectos están pensados para reducir su impacto ambiental y promover una forma de habitar más responsable.
El cuerpo de Vita 119 es su arquitectura: una envolvente que protege, equilibra y respira con el entorno.
Cada decisión constructiva –materiales nobles, luz natural, ventilación cruzada y biofilia integrada– responde al deseo de crear un refugio que honre la vida cotidiana con elegancia y consciencia.
Es piel viva, contenedor físico de una experiencia emocional.
Se expresa en los sistemas comunes del edificio: espacios colectivos diseñados para la interacción, el aprendizaje y la conexión. Son áreas que equilibran lo individual y lo comunitario, fomentando bienestar mental y vínculos significativos. Cada lugar está diseñado como una extensión del ser.
Aquí, la belleza es camino a la introspección, al encuentro y a la pertenencia.
Vita 119 introduce naturalmente el concepto de wellness club residencial: un lugar donde vivir incluye pertenecer a un espacio integral de bienestar. Es un ecosistema donde el fitness consciente, los espacios de regeneración, las áreas de contemplación y los lugares de encuentro están diseñados para nutrir todos los aspectos del ser humano.
Aquí, el bienestar no es una amenidad adicional, es la filosofía que guía cada decisión de diseño. Todo confluye en una experiencia de vida que honra tanto el cuerpo como el alma.
Aire, Tierra, Agua y Fuego inspiran nuestras amenidades con espacios luminosos y abiertos, materiales naturales, atmósferas tranquilas y zonas que impulsan bienestar y energía.
Y todo se une con el quinto elemento, el Amor, la intención que da vida al proyecto y convierte cada detalle en una experiencia pensada para sentirse, disfrutarse y habitarse de verdad
La experiencia de llegar también es parte del habitar.
El lobby de Vita 119 ha sido concebido como un espacio de transición consciente entre la ciudad y el hogar. Un lugar que recibe, ordena y desacelera, marcando el inicio de una experiencia de habitar más presente y cuidada.
Un espacio donde la cocina se convierte en ritual y la mesa en un puente hacia la tribu. Aquí se honra el acto de compartir: la nutrición emocional, la conversación íntima y la unión que nace al rededor de un plato preparado con intención. Una experiencia diseñada para reconectar con el alimento y con los otros.
Un punto de pausa para agradecer la existencia. Este símbolo vivo representa expansión, raíces y renovación. Invita a reconocer el presente, honrar el camino recorrido y abrirse a la abundancia. Un espacio para anclar el corazón y recordar lo sagrado que habita en lo cotidiano.
En lo más alto de Vita 119, el encuentro se convierte en ritual.
El skylounge ha sido concebido como un espacio para compartir, contemplar y celebrar la vida en comunidad.
Un jardín vivo que simboliza abundancia y sostenibilidad. este espacio invita a cultivar alimentos, pero también presencia: reconexión con los ciclos de la tierra, con la comunidad y con la gratitud. La huerta del alma es una pausa para sembrar intención y cosechar bienestar colectivo.
Un espacio creado para activar el cuerpo desde la presencia: danza, yoga, respiración y expresión física que devuelven energía al organismo. Aquí el movimiento se vive como medicina, como una forma de habitar el cuerpo con intención y reconectar con la fuerza interior.
Un refugio para la inspiración, donde las ideas fluyen con calma y claridad. Este espacio invita a la creatividad consciente, al enfoque productivo y al intercambio de visiones. Un lugar para pensar, crear y expandir proyectos desde la autenticidad y el propósito.
Un proceso de purificación que combina calor profundo y frío expansivo para renovar el cuerpo y la mente. El sauna desintoxica, libera tensión y activa la circulación; la inmersión en hielo restablece el balance térmico, fortalece la presencia y permite una liberación emocional profunda. Un ritual para volver al centro.
Un santuario diseñado para pausar, respirar y reconectar con la suavidad del cuerpo. Aquí el descanso se convierte en práctica consciente: aromas, texturas y silencio que invitan a habitar el cuerpo desde la calma. Un espacio para restaurar energía, contemplar y entrar en un estado de bienestar profundo.
Un espacio diseñado para volver al centro a través de la respiración. Aquí, las vistas amplias invitan a abrir la mirada y el silencio activo sostiene la introspección. Un lugar para escuchar la propia voz, calmar la mente y habitar la ligereza del presente.
Un punto elevado donde la contemplación se convierte en claridad. Desde esta vista abierta, el horizonte se encuentra con el pensamiento y surge una conexión natural con el todo. Un espacio para definir intención, ampliar perspectiva y recordar la inmensidad que nos rodea.
La experiencia de llegar también es parte del habitar.
El lobby de Vita 119 ha sido concebido como un espacio de transición consciente entre la ciudad y el hogar. Un lugar que recibe, ordena y desacelera, marcando el inicio de una experiencia de habitar más presente y cuidada.
Un espacio donde la cocina se convierte en ritual y la mesa en un puente hacia la tribu. Aquí se honra el acto de compartir: la nutrición emocional, la conversación íntima y la unión que nace al rededor de un plato preparado con intención. Una experiencia diseñada para reconectar con el alimento y con los otros.
Un punto de pausa para agradecer la existencia. Este símbolo vivo representa expansión, raíces y renovación. Invita a reconocer el presente, honrar el camino recorrido y abrirse a la abundancia. Un espacio para anclar el corazón y recordar lo sagrado que habita en lo cotidiano.
En lo más alto de Vita 119, el encuentro se convierte en ritual.
El skylounge ha sido concebido como un espacio para compartir, contemplar y celebrar la vida en comunidad.
Un jardín vivo que simboliza abundancia y sostenibilidad. Este espacio invita a cultivar alimentos, pero también presencia: reconexión con los ciclos de la tierra, con la comunidad y con la gratitud. La huerta del alma es una pausa para sembrar intención y cosechar bienestar colectivo.
Un espacio creado para activar el cuerpo desde la presencia: danza, yoga, respiración y expresión física que devuelven energía al organismo. Aquí el movimiento se vive como medicina, como una forma de habitar el cuerpo con intención y reconectar con la fuerza interior.
Un refugio para la inspiración, donde las ideas fluyen con calma y claridad. Este espacio invita a la creatividad consciente, al enfoque productivo y al intercambio de visiones. Un lugar para pensar, crear y expandir proyectos desde la autenticidad y el propósito.
Un proceso de purificación que combina calor profundo y frío expansivo para renovar el cuerpo y la mente. El sauna desintoxica, libera tensión y activa la circulación; la inmersión en hielo restablece el balance térmico, fortalece la presencia y permite una liberación emocional profunda. Un ritual para volver al centro.
Un santuario diseñado para pausar, respirar y reconectar con la suavidad del elemento agua. Aquí el descanso se convierte en práctica consciente: aromas, texturas y silencio que invitan a habitar el cuerpo desde la calma. Un espacio para restaurar energía, contemplar y entrar en un estado de bienestar profundo.
Un espacio diseñado para volver al centro a través de la respiración. Aquí, las vistas amplias invitan a abrir la mirada y el silencio activo sostiene la introspección. Un lugar para escuchar la propia voz, calmar la mente y habitar la ligereza del presente.
Un punto elevado donde la contemplación se convierte en claridad. Desde esta vista abierta, el horizonte se encuentra con el pensamiento y surge una conexión natural con el todo. Un espacio para definir intención, ampliar perspectiva y recordar la inmensidad que nos rodea.
La experiencia de llegar también es parte del habitar.
El lobby de Vita 119 ha sido concebido como un espacio de transición consciente entre la ciudad y el hogar. Un lugar que recibe, ordena y desacelera, marcando el inicio de una experiencia de habitar más presente y cuidada.
Un espacio donde la cocina se convierte en ritual y la mesa en un puente hacia la tribu. Aquí se honra el acto de compartir: la nutrición emocional, la conversación íntima y la unión que nace al rededor de un plato preparado con intención. Una experiencia diseñada para reconectar con el alimento y con los otros.
Un punto de pausa para agradecer la existencia. Este símbolo vivo representa expansión, raíces y renovación. Invita a reconocer el presente, honrar el camino recorrido y abrirse a la abundancia. Un espacio para anclar el corazón y recordar lo sagrado que habita en lo cotidiano.
En lo más alto de Vita 119, el encuentro se convierte en ritual.
El skylounge ha sido concebido como un espacio para compartir, contemplar y celebrar la vida en comunidad.
Un jardín vivo que simboliza abundancia y sostenibilidad. este espacio invita a cultivar alimentos, pero también presencia: reconexión con los ciclos de la tierra, con la comunidad y con la gratitud. La huerta del alma es una pausa para sembrar intención y cosechar bienestar colectivo.
Un espacio creado para activar el cuerpo desde la presencia: danza, yoga, respiración y expresión física que devuelven energía al organismo. Aquí el movimiento se vive como medicina, como una forma de habitar el cuerpo con intención y reconectar con la fuerza interior.
Un refugio para la inspiración, donde las ideas fluyen con calma y claridad. Este espacio invita a la creatividad consciente, al enfoque productivo y al intercambio de visiones. Un lugar para pensar, crear y expandir proyectos desde la autenticidad y el propósito.
Un proceso de purificación que combina calor profundo y frío expansivo para renovar el cuerpo y la mente. El sauna desintoxica, libera tensión y activa la circulación; la inmersión en hielo restablece el balance térmico, fortalece la presencia y permite una liberación emocional profunda. Un ritual para volver al centro.
Un santuario diseñado para pausar, respirar y reconectar con la suavidad del cuerpo. Aquí el descanso se convierte en práctica consciente: aromas, texturas y silencio que invitan a habitar el cuerpo desde la calma. Un espacio para restaurar energía, contemplar y entrar en un estado de bienestar profundo.
Un espacio diseñado para volver al centro a través de la respiración. Aquí, las vistas amplias invitan a abrir la mirada y el silencio activo sostiene la introspección. Un lugar para escuchar la propia voz, calmar la mente y habitar la ligereza del presente.
Un punto elevado donde la contemplación se convierte en claridad. Desde esta vista abierta, el horizonte se encuentra con el pensamiento y surge una conexión natural con el todo. Un espacio para definir intención, ampliar perspectiva y recordar la inmensidad que nos rodea.
Los apartamentos de Vita 119 son el corazón del bienestar y la extensión más íntima del proyecto.
Cada vivienda ha sido concebida como una cápsula sensorial donde el habitar se vuelve presencia. Distribuciones fluidas, iluminación estratégica, materiales honestos y conexión con el afuera invitan a reconectar con el propósito de estar en casa.
2 habitaciones, 2.5 baños, cocina abierta, zona de estudio, zona de ropas, balcón, ascensor privado.
1 Habitación, 1,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón
2 habitaciones, 2.5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón
2 habitaciones. 2,5 baños , cocina abierta, zona de ropas, balcón.
1 habitación, 1.5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón.
2 habitaciones. 2.5 baños , cocina abierta, zona de ropas, balcón.
2 habitaciones. 2,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, terraza
2 habitaciones, 1 estudio, 2,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón, ascensor privado
2 habitaciones, 2.5 baños, cocina abierta, zona de estudio, zona de ropas, balcón, ascensor privado.
1 Habitación, 1,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón
2 habitaciones, 2.5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón
2 habitaciones. 2,5 baños , cocina abierta, zona de ropas, balcón.
1 habitación, 1.5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón.
2 habitaciones. 2.5 baños , cocina abierta, zona de ropas, balcón.
2 habitaciones. 2,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, terraza
2 habitaciones, 1 estudio, 2,5 baños, cocina abierta, zona de ropas, balcón, ascensor privado
APTO A
115,2 M2 Área construida
105,9 m2 área privada
APTO B
54,2 m2 Área construida
50,6 m2 Área privada
APTO C
82,7 m2. Área construida
76,42 m2 Área privada
APTO D
135,9 m2. Área construida
128,1 m2 Área privada
APTO E
57,6 m2 Área construida
53,5 m2 Área privada
APTO F
122,2 m2. Área construida
111,3 m2 Área privada
APTO G
88,6 m2. Área construida
81,34 m2 Área privada
39,14 m2 Terraza privada
APTO H
PENTHOUSE
156,5 m2. Área construida
140,8 m2 Área privada