BOGOTA VUELVE A TOMAR VENTAJA

Lo que las nuevas cifras de Camacol nos dicen sobre comprar vivienda hoy, invertir en Bogotá y pensar a largo plazo

¿Es un buen momento para comprar vivienda? ¿Conviene esperar a que bajen las tasas? ¿Bogotá sigue siendo una buena alternativa para invertir? ¿Y qué debemos buscar hoy en una vivienda de alto valor para que conserve su atractivo en el futuro?

Son preguntas que escuchamos cada vez con mayor frecuencia y son razonables.

El entorno económico de los últimos años nos ha hecho compradores más cautelosos. Hoy analizamos más, comparamos más y queremos entender mejor dónde estamos poniendo nuestro patrimonio.

El pasado 5 de agosto, Camacol Bogotá y Cundinamarca presentó Tendencias del Mercado Inmobiliario 2026. Sus cifras permiten mirar este momento con una perspectiva interesante: Bogotá empieza a mostrar señales de recuperación más fuertes que el resto del país y, para quienes pueden tomar decisiones con un horizonte de dos o tres años, la coyuntura actual merece analizarse también desde la oportunidad.

Bogotá está liderando la recuperación

En los doce meses terminados en junio de 2026, las ventas de vivienda nueva crecieron 2,5% en Colombia. En Bogotá aumentaron 16,9%. Mientras tanto, en el resto del país disminuyeron 4%.

La diferencia es relevante porque muestra la profundidad y resiliencia del mercado inmobiliario de la capital.

Incluso en vivienda No VIS, donde se encuentran los proyectos residenciales de mayor valor, Bogotá presenta un mejor comportamiento, las ventas crecieron 4,8%, frente a apenas 0,6% en Colombia.

No estamos ante un mercado desbordado. Estamos ante algo que puede resultar mucho más interesante para un comprador de largo plazo: una recuperación que apenas comienza a consolidarse. Y en los ciclos inmobiliarios, el momento en el que todo vuelve a parecer seguro no necesariamente es aquel en el que aparecen las mejores oportunidades.

Cuando las tasas ya han bajado, la confianza ha regresado y muchos compradores vuelven simultáneamente al mercado, parte de esa mejor perspectiva puede haberse trasladado a los precios. Por eso vale la pena mirar qué está ocurriendo hoy.

Las ventas regresan antes que la oferta

La inversión en vivienda todavía se encuentra por debajo de los niveles reales de 2019. Y los desarrolladores tampoco han regresado masivamente al mercado.

En Bogotá, los lanzamientos de vivienda nueva llegaron a rondar las 55.900 unidades durante el ciclo anterior, posteriormente descendieron hasta cerca de 24.770 y hoy se han recuperado hasta aproximadamente 39.360 unidades. Las ventas están reaccionando, pero la nueva oferta continúa relativamente contenida.

¿Por qué importa?

Porque la vivienda tiene una característica que otros mercados no tienen, la oferta tarda años en producirse.

Si durante los próximos años la demanda continúa recuperándose, los proyectos no pueden aparecer de un día para otro. Entre adquirir un suelo, diseñar, licenciar, comercializar y construir transcurre un periodo considerable.

Ese desfase entre una demanda que puede reaccionar rápidamente y una oferta que necesita años para hacerlo es uno de los factores que puede favorecer la valorización de los buenos proyectos inmobiliarios.

Para quien está pensando en invertir, entrar antes de que un nuevo ciclo esté plenamente consolidado puede resultar muy diferente a hacerlo cuando todo el mercado ya lo reconoce.

¿Comprar ahora o esperar a que bajen las tasas?

Esta probablemente sea la pregunta más importante hoy.

Camacol encontró que solo 39,4% de los hogares bogotanos considera que actualmente es un buen momento para comprar vivienda, y apenas 23,7% manifiesta intención de hacerlo durante los próximos doce meses.

Es fácil interpretar esas cifras como una razón para esperar, pero existe otra lectura.

El nivel actual de las tasas resulta especialmente determinante para quien necesita comprar, financiar y escriturar inmediatamente. No necesariamente para quien adquiere hoy un proyecto que recibirá dentro de dos o tres años.

En este último caso es posible separar dos decisiones, comprar el inmueble hoy y gestionar el crédito hipotecario más adelante.

Nadie puede asegurar cuál será la tasa de interés en 2029. Lo que sí permite una compra sobre planos con entrega futura es ganar tiempo, pagar progresivamente la cuota inicial, fortalecer la estructura financiera del comprador y tomar la decisión de financiación mucho más cerca de la entrega.

Y mientras ese tiempo transcurre, el inmueble puede participar de la valorización que genere el desarrollo del proyecto y la evolución del mercado.

Esta es una característica especialmente interesante de Vita 119, su horizonte de desarrollo permite tomar una decisión patrimonial hoy sin tener que asumir hoy mismo las condiciones hipotecarias que existirán al momento de su entrega.

¿Por qué Bogotá?

Porque en inversión inmobiliaria no importa solamente cuánto puede valorizarse un activo, importa también qué tan profundo es el mercado que lo respalda.

Un buen inmueble debe poder habitarse, arrendarse, venderse y convertirse nuevamente en liquidez cuando su propietario lo necesite.

Las cifras actuales muestran una diferencia clara: mientras las ventas de vivienda disminuyen en buena parte del país, Bogotá crece. Y mientras el inventario terminado No VIS representa 11,28% de la oferta en Cundinamarca, en Bogotá se encuentra alrededor del 7,96%. Hay más absorción, mayor profundidad de compradores y un mercado considerablemente más dinámico.

Para quien piensa su patrimonio a diez o veinte años, esa fortaleza importa; pero Bogotá tampoco es un solo mercado.

En vivienda de alto valor, la ubicación sigue siendo determinante. Sectores consolidados del norte de la ciudad, como Usaquén, reúnen atributos difíciles de reproducir: servicios, comercio, gastronomía, conectividad, espacios verdes, actividad empresarial y una demanda residencial que se ha construido durante décadas.

Por eso creemos que la pregunta no debería ser solamente ¿Bogotá o alguna otra ciudad?, sino también, ¿en qué Bogotá quiero invertir?.

En vivienda de alto valor ya no basta con comprar metros cuadrados

El comprador actual es más exigente y selectivo, y eso es saludable para el mercado.

Cuando hablamos de una inversión residencial de largo plazo, comparar únicamente precio por metro cuadrado resulta insuficiente. Hay que preguntarse qué hará que una vivienda continúe siendo deseable dentro de diez o veinte años.

La ubicación importa. Pero también la arquitectura, el diseño, la calidad de los espacios comunes, la relación con la naturaleza, la tecnología, el bienestar y la experiencia cotidiana.

Es precisamente en este punto donde Vita 119 encuentra su lugar dentro de esta conversación.

No fue concebido como un edificio contemporáneo de Bogotá al que se agregaron amenidades acorde al benchmark o la oferta de otros proyectos. Nació alrededor de una manera distinta de entender el hogar: Los espacios son una extensión del Alma.

Bienestar, naturaleza, arquitectura, lujo silencioso y comunidad forman parte de una misma propuesta. El hogar se extiende más allá del apartamento hacia espacios para entrenar, recuperarse, trabajar, encontrarse, compartir, contemplar y disfrutar.

Su propuesta de wellness, sus espacios de movimiento y recuperación, su Skylounge y su relación con la naturaleza buscan responder a algo que creemos será cada vez más determinante en el valor de la vivienda: la calidad de vida que un proyecto es capaz de ofrecer.

Entonces, ¿esperar o actuar?

No existe una única respuesta. Dependerá de la situación financiera, el horizonte y los objetivos de cada persona.

Pero las cifras de Camacol dejan sobre la mesa una combinación que merece atención:

Bogotá está recuperando ventas. El No VIS vuelve a crecer. La nueva oferta continúa relativamente contenida. Y una parte importante de los compradores todavía permanece a la espera.

Ese escenario puede continuar durante algún tiempo. También puede representar la etapa que antecede a una nueva fase del mercado.

Quien espere hasta que todas las variables económicas sean favorables probablemente tendrá mayor certeza. Pero podría encontrarse también con otro nivel de precios y con una oferta diferente.

Para quienes pueden pensar a dos o tres años, este puede ser un buen momento para mirar con detenimiento proyectos nuevos, en ubicaciones consolidadas, con entrega futura y capaces de diferenciarse más allá de sus metros cuadrados.

Vita 119 reúne esas condiciones.

Porque una buena decisión inmobiliaria debe conseguir ambas cosas, acrecentar nuestro patrimonio y mejorar la manera en que vivimos.

Guillermo Toro Acuña

Gerente General

Elemento Constructora SAS

Fuente de las cifras: Camacol Bogotá y Cundinamarca, Tendencias del Mercado Inmobiliario 2026, agosto de 2026.

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